jueves, 5 de marzo de 2009

La revolución industrial (crecimiento desigual)

La Revolución Industrial inició el crecimiento económico, centrado sobretodo en Gran Bretaña, entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX. Esta transformación económica se debió principalmente a la innovación tecnológica y a las nuevas formas de organización junto con el uso de nuevas materias primas, como es el caso del algodón.

Como que la Revolución Industrial se dio en contados países y territorios, la desigualdad entre los que tuvieron un crecimiento tecnológico y los que se quedaron estancados en un comercio tradicional fue considerable. A pesar de esto, como el crecimiento fue moderado, las diferencias se centraron principalmente entre Gran Bretaña y los demás países. En esa época, Gran Bretaña disponía de recursos básicos para el desarrollo de la industria, como los minerales y la química, junto con innovaciones tecnológicas derivadas de la utilización de éstos materiales, como la máquina de vapor.

Actualmente el crecimiento de la desigualdad entre países pobres y ricos se ha visto aumentado desde la década de los 90, respecto a la desigualdad que se vivió a principios de la Revolución Industrial. A pesar de las importantes y cuantiosas innovaciones que se han venido dando en los países más ricos, no se han podido paliar las desigualdades entre éstos y los países en proceso de desarrollo. La globalización en general, está más centrada en beneficiar económicamente a los países de Europa y los EEUU, en lugar de pensar en un beneficio global o en equilibrar el crecimiento de todos los territorios por igual. En resumen, actualmente nos encontramos en una situación de desigualdad muy superior a la que se vivió desde finales del siglo XVIII hasta principios del s. XIX.

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