martes, 10 de marzo de 2009

Difusión de la industrialización (factores de producción)

Una vez consolidada la Revolución Industrial, tuvo lugar la expansión de la industrialización a escala mundial. En primer lugar, este movimiento afectó a países vinculados cultural e ideológicamente con Gran Bretaña. Con ello vino la modernización agraria y el inicio de la Segunda Revolución Agraria donde hubo un aumento de capital fijo al igual que el impacto positivo de nuevos transportes a vapor. Se desarrollaron nuevas fuentes de energía y se perfeccionaron los materiales. A partir de 1870, cabe destacar la crisis industrial de Inglaterra, que vio como países competidores crecían a un mayor ritmo. En este país no abundaban los productos de la Segunda Revolución Tecnológica, se carecía de financiación y mantuvieron las bases de prosperidad de la Revolución Industrial en vez de adaptarse a los nuevos tiempos.

Una de las razones que explican la decadencia industrial de Inglaterra a partir de 1870 fue la poca financiación con la que contaban empresas de importantes sectores nuevos como la química o la eléctrica. Era muy escasa la inversión privada al igual que la estatal. Tampoco se invirtió capital en investigación y desarrollo. En definitiva, las innovaciones y grandes sectores industriales que pasarían a ser protagonistas en la Segunda Revolución Tecnológica se quedaron sin el apoyo económico necesario. Todo esto nos demuestra la importancia de un sistema de créditos que funcione correctamente y además nos permite relacionar aquella situación con la actual crisis financiera. La limitación de créditos está siendo muy negativa para el crecimiento económico/industrial. Ante este impedimento, muchas empresas se han visto obligadas a declararse en quiebra y a cerrar. Como consecuencia nos encontramos con una recesión económica y con mayor desempleo, entre otras cosas.

Por último, la transición demográfica que finalizó en 1870 y que estableció el régimen demográfico moderno, esta siendo hoy en día un problema para ciertos países europeos y otros como Japón. Este régimen se basa en bajas tasas de natalidad y mortalidad. En algunos casos como el de Japón, donde la natalidad ha caído drásticamente estos últimos años, existe una creciente preocupación por el “envejecimiento” de la población. Esto crea dudas sobre el futuro del país al carecer de una fuerza de trabajo joven.

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